2020 / 15 June

Orgullo 2017


Orgullo. Feliz día. Feliz orgullo.

Hace quince años que una mujer que me quiere y me respeta viene cada semana a mi casa a limpiar y ordenar mi vida. Con los años nos hemos vuelto amigos. Me cuenta sus problemas, me pide consejo y me deja siempre el piso como una patena. Esta mañana vino con su hijo de catorce años porque no lo quería dejar solo en casa. Yo había visto al hijo hace años cuando era un niño y esta mañana me encontré con un adolescente alto, sano, guapo y simpático. Salí de casa y al cerrar la puerta me asaltó un sentimiento brutal y repentino de angustia. Pensé que este adolescente iba a estar durante horas cerca de mis cuadros, mis libros, mi ropa; objetos que delataban con descaro mi homosexualidad y confieso que me asusté. En el espacio de dos segundos, dos, me aterró darme cuenta de que, treinta años después, mis viejos instintos de miedo y de vergüenza seguían asaltándome, seguían lacerándome como antes. En el espacio de dos segundos, dos, me embistieron imágenes de curas castradores, de profesores represores, de padres desconcertados pero sobre todo tristes y decepcionados, de compañeros violentos, de psicólogos odiosos, de una sociedad hostil que me quiso siempre expulsar de su seno, de amantes torturados y de un proyecto de compañero de vida que no supo nunca superar su propia vergüenza y que odiaba el orgullo gay porque lo ponía frente a su contradicción vital. Y caminé, treinta años después, decidido más que nunca a celebrar el día del Orgullo Gay, a enfrentarme a los que me quieran herir por ser como soy, a ayudar a quien necesite mi solidaridad y a cerrarles la puerta en la cara a los que siguen sin entender que tengo exactamente el mismo derecho que ellos de existir y de caminar en la calle sin que me asalten viejos instintos de miedo y de vergüenza. Caminé decidido más que nunca a no tener miedo de lo que pueda pensar de mí un adolescente de catorce años porque esto es injusto, porque esto es inhumano. Feliz día del Orgullo Gay.