2020 / 15 June

Orgullo 2018


Hoy Barcelona ha cortado un par de calles para la semana del orgullo gay. Estaremos de celebración una semana y durante toda esta semana escucharemos los recurrentes comentarios del tipo “qué más queréis, esto es un circo, si seguimos así habrá que celebrar el día del orgullo heterosexual” y demás imbecilidades. Y durante toda la semana habrá que volver a explicar a los necios que la batalla feminista, la celebración del orgullo gay, la oposición al racismo son luchas necesarias que han dejado un reguero de muertes y de vidas destrozadas por el oscurantismo, la estupidez y la intolerancia. Durante una semana habrá mujeres que pasearán por Barcelona cogidas de la mano y orgullosas de no ser menos que otras mujeres casadas con hombres. Habrá hombres que llorarán porque vivirán la ilusión de ser respetables y merecedores del amor y el respeto de su madre y de su padre, igual que sus hermanos heterosexuales. Habrá personas venidas de países en los que se persigue, se tortura, se encarcela y se asesina a gente que no sigue los cánones sexuales permitidos que se emocionarán, mucho. Habrá también personas que celebrarán que la transexualidad ya no se considera oficialmente como una enfermedad y se emocionarán mucho también. Por la felicidad de todas estas personas de afirmar que no son inferiores, por el bálsamo sobre sus heridas abiertas, por la necesidad imperiosa de seguir educando a la sociedad, por todo el consuelo que ofrecerán unas casetas coloridas a tantos corazones rotos, he superado mi aversión a las banderas y he decidido lucir hoy mi pulsera arcoiris del orgullo. Y si existe un cielo y mis padres están allí, espero que lo vean.